El equipo, en donde sobresale Yelena Belova, interpretada por Florence Pugh, se enfrenta no solo a enemigos externos, sino a sus propios demonios internos. La película explora, con mayor profundidad que otras producciones del MCU, el peso de la culpa, la redención y la inseguridad, especialmente a través del personaje de Yelena, quien duda constantemente de estar a la altura de las expectativas.
La película, dirigida por Jake Schreier, opta por un enfoque más íntimo y psicológico, alejándose del espectáculo visual desmedido que caracterizó a otras cintas de la Fase 5. Este cambio de ritmo, aunque refrescante, también revela una tensión creativa: ¿puede el MCU equilibrar la profundidad emocional con las expectativas de un público acostumbrado a la acción incesante?
UN EQUIPO DE ANTIHÉROES Y SUS DUDAS EXISTENCIALES
Aunque no solo de ellos, sino también del UCM. Después de Endgame, Marvel inició la Fase 4, a la que la seguiría la más tambaleante aún Fase 5, en donde se concentran los mayores fracasos en taquilla del UCM. Tras esa importante película se empezó sin una idea clara, sino que los diferentes estilos y tonos han caracterizado a estas dos fases.
No me malinterpretéis, creo que esta bien que Marvel deje de hacer la misma película con la misma fórmula, el problema es que no parece funcionar demasiado bien, aún a pesar de crear buenas películas como esta, Los 4 Fantásticos o The Eternals o The Marvels, el mayor fracaso del UCM.
El título de este artículo no va dirigido solamente a esta película, sino también a la propia Marvel, que tras el final de la fase 4 anda bastante perdida, coleccionando muchos fracasos en taquilla. Pero no será por falta de calidad, ya que esta Thunderbolts, aunque por debajo de lo que se esperaba, es una buena película.
EL POTENCIAL DESAPROVECHADO
Thunderbolts se anunció como una película clave para el futuro del MCU, un puente hacia la Fase 6 y los próximos estrenos como Doomsday Secret Wars, sin embargo, el resultado final no termina de cumplir con lo prometido. Aunque es elogiable su tono más oscuro y adulto, la película peca de irregular.
La trama, aunque interesante, adolece de un desarrollo desigual: momentos de gran intensidad emocional se ven interrumpidos por giros predecibles o secuencias de acción que, aunque bien ejecutadas, no logran destacar entre el catálogo reciente de Marvel.
El mayor problema, sin embargo, no es la calidad en sí, sino la sensación de oportunidad perdida. Thunderbolts tenía todo para ser un punto de inflexión en la franquicia: un elenco carismático, un director con visión y una premisa que invitaba a explorar la moralidad ambigua de sus personajes. Pero, al final, la película se queda a medio camino, como si el miedo a alejar a la audiencia más casual hubiera frenado su ambición.
CONCLUSIONES
A pesar de sus defectos, Thunderbolts logra algo importante: humanizar a sus personajes de una manera que pocas películas del MCU habían conseguido hasta ahora. La inclusión de temas como la salud mental y la redención, tratados con sensibilidad y sin caer en el sensacionalismo, es un acierto que merece reconocimiento.
Además, la película sienta las bases para futuros desarrollos en la saga, especialmente con la introducción de personajes como Centinela, cuya ambigüedad moral promete ser un filón narrativo en próximas entregas.
No obstante, el balance final es agridulce. esta película es, sin duda, una de las producciones más interesantes de Marvel en los últimos años, pero también una que deja claro que el estudio aún no ha encontrado el equilibrio perfecto entre innovación y tradición. Quizás, como sus propios protagonistas, la película sufre el drama de no ser demasiado buena. O de si serlo, pero no lograr ser reconocido.
LO MEJOR
- Su tono más adulto
- Florence Pugh
- La figura del Centinela
LO PEOR
- La falta de química entre los actores
- No haber sido un poco más ambiciosos

