La última entrega del Universo Cinematográfico de Marvel sin contar a Los 4 Fantásticos, fue esta Thunderbolts, una película que llega con la premisa de: reunir a un grupo de supervillanos —o, en el mejor de los casos, antihéroes— para realizar misiones encubiertas bajo las órdenes del gobierno. El equipo, en donde sobresale Yelena Belova, interpretada por Florence Pugh, se enfrenta no solo a enemigos externos, sino a sus propios demonios internos. La película explora, con mayor profundidad que otras producciones del MCU, el peso de la culpa, la redención y la inseguridad, especialmente a través del personaje de Yelena, quien duda constantemente de estar a la altura de las expectativas. La película, dirigida por Jake Schreier, opta por un enfoque más íntimo y psicológico, alejándose del espectáculo visual desmedido que caracterizó a otras cintas de la Fase 5. Este cambio de ritmo, aunque refrescante, también revela una tensión creativa: ¿puede el MCU equilibrar la profundidad emocio...